Restos de pescado para propulsar cruceros noruegos

Los residuos de producción de la industria pesquera se mezclarán con otros desechos orgánicos para crear un biogás que se licuará y reemplazará el fuel, indicó Hurtigruten.

La compañía noruega Hurtigruten anunció que usará restos de pescado para propulsar sus cruceros y así mejorar la imagen de un sector criticado por sus efectos nefastos en el medioambiente.

Los residuos de producción de la industria pesquera se mezclarán con otros desechos orgánicos para crear un biogás que se licuará y reemplazará el fuel, indicó la empresa, que organiza cruceros por el Ártico y la Antártida.

“Lo que otros consideran como un problema, nosotros lo vemos como un recurso y una solución”, declaró el director general de Hurtigruten, Daniel Skjeldam.

“Al usar el biogás para alimentar los navíos, Hurtigruten se convierte en la primera compañía del sector en propulsar sus barcos gracias a carburantes sin combustibles fósiles”, agregó.

Hurtigruten, que tiene una flota de 17 barcos, desea equipar “al menos” seis de sus navíos de sistemas de propulsión con biogás y de baterías asociadas a motores de gas natural licuado (GNL), la más limpia de las energías fósiles.

Se espera que el primero zarpe a finales del 2019 o principios del 2020, según un portavoz de la compañía, Rune Thomas Ege.

Noruega, donde los autobuses ya funcionan con biogás, dispone de industrias pesqueras y forestales muy desarrolladas que generan importantes volúmenes de residuos orgánicos.

Hurtigruten, que aspira a la neutralidad de carbono en el 2050, también encargó tres buques híbridos a batería y diésel que, según la compañía, serán “los primeros cruceros del mundo capaces de funcionar sin emisiones durante determinados períodos”.

“Algo que pensábamos que era casi imposible hace algunos años”, dijo el portavoz Ege.

En construcción en los astilleros Kleven en el oeste de Noruega, el primero, el MS Roald Amundsen (llamado así por el famoso explorador polar noruego 1872-1928), está programado para hacer su viaje inaugural en mayo del 2019.

El sector de los cruceros es muy criticado por su huella climática y su contribución a la contaminación atmosférica.

Un crucero propulsado con fuel pesado, carburante barato pero muy contaminante, emite cada día tantas partículas finas como un millón de coches, según la organización alemana de defensa del medioambiente Nabu.