“Pilotaje y practicaje deben continuar siendo actividades reguladas por la Autoridad Marítima”

Harry Klenner, presidente de Aprapuerto, se refirió al desarrollo de esta actividad en Chile

La Asociación Chilena de Prácticos de Puerto (Aprapuerto), que reúne al 75% de quienes se dedican a esta profesión en Chile, tiene el objetivo de promover la racionalización, desarrollo, perfeccionamiento y protección de la actividad del practicaje, así como de todas las actividades conexas, dentro de las normas establecidas por la Autoridad Marítima (AA.MM.) a fin de cautelar la seguridad de la vida humana en el mar y la protección del medio ambiente acuático. En el ámbito internacional, es parte de la Asociación Internacional de Prácticos (IMPA) e integrante del Foro Latinoamericano de Prácticos. Su presidente, Harry Klenner, conversó con MundoMarítimo sobre los desafíos de esta importante actividad en el país.

Actualmente cerca del 95 % del comercio exterior de Chile se hace por vía marítima, luego el Servicio presta un valioso apoyo al desarrollo nacional, asesorando al Capitán de la Nave en todo lo concerniente a la navegación, permitiéndole arribar y zarpar desde los puertos con su cargamento, oportunamente, con seguridad y eficacia“, describe Klenner, quien explica además que la mayoría de las veces el práctico, ya sea de canales o de puerto, es el primer contacto con Chile que tienen los capitanes de buques extranjeros, lo que considera “aporta una cuota de valor al país” al otorgar un servicio de “primer nivel“.

La actividad que marca la rutina del comercio exterior del país no está exenta a dificultades, siendo las de índole climáticas una de ellas. “Afectan la operación de los puertos que deben permanecer con restricciones, a veces por períodos prolongados, ya que no siempre se cuenta con los elementos tecnológicos para poder predecir con exactitud los períodos y las zonas precisas que van a afectar, por ejemplo, las marejadas o el viento“.

Otro problema que dificulta las operaciones, añade, “es la falta de coordinación entre los operadores portuarios, agencias o armadores, que hace que, en ocasiones, las maniobras se retrasen porque no se cuenta con los medios adecuados oportunamente (lanchas, remolcadores, amarradores, etc.). Situaciones que no son controladas ni dependen de los Prácticos“.

¿Cambio de tutela?

Un tema que ronda en torno a esta labor es que deje de estar regida por Directemar para formar parte de la tutela de la autoridad portuaria o bien, que intervengan en ella actores privados. Perspectivas que Klenner no comparte: “El Servicio de Practicaje y Pilotaje por largo tiempo y hasta hoy se ha sustentado y se mantiene en base a dos pilares fundamentales: el primero, es que está a cargo de la Autoridad Marítima Nacional, y, dado que es un servicio esencial de tan significativa importancia, su existencia continuada debe ser garantizada por el Estado y no dejarla abierta a las fuerzas del libre mercado. Creemos que el pilotaje y el practicaje deben continuar siendo actividades obligatorias y reguladas a través de la Armada en su dimensión de Autoridad Marítima, como lo ha sido desde siempre en Chile y así reconocido por otros países con sistemas distintos al nuestro“.

El segundo pilar, añade, “es que quienes lo ejecutan, tienen conocimientos profesionales sólidos, con una base sustentada en la experiencia y en las habilidades personales. El Servicio de Practicaje y Pilotaje contribuye al cumplimiento de la Misión de la DGTM, manteniendo un sistema regulado y controlado, que asegura que los pilotajes y maniobras se hagan con seguridad y ajeno a las presiones comerciales“.

Harry Klenner sabe de experiencias en cuanto al régimen de esta actividad en Latinoamérica: “En algunos países se ha privatizado el Servicio de Pilotaje y Practicaje, con resultados poco satisfactorios, donde los Prácticos se han visto en la necesidad de formar asociaciones o sindicatos, para contrarrestar la constante pugna comercial de los armadores y agencias navieras, por bajar los estándares de seguridad y tarifas, abriendo la posibilidad de participar de esta actividad a personas poco calificadas“.

Tampoco considera como una opción que las empresas portuarias asuman la tutela de la actividad porque “no habría un ente externo que regulara las condiciones de seguridad y de operación y los Prácticos pasarían a ser empleados de los mismos actores que utilizan (sus servicios), es decir, portuarios, agencias, puertos, empresas navieras etc., pudiendo llegar a vulnerarse la seguridad por tratar de bajar los costos de operación“.

En cuanto a si existen las condiciones necesarias para que se produzca la libre competencia dentro de esta actividad, aclara que “no hay barreras de entradas para el servicio de Practicaje“. En ese sentido explica que al igual como en todo el mundo, los requisitos actuales son los correctos y lógicos para una actividad que se basa en la práctica y la experiencia de sus actores. “Lo anterior queda de manifiesto en la baja tasa de accidentabilidad en las operaciones el Servicio de Practicaje y Pilotaje en Chile y el resto del mundo“. Por otra parte, indica que “en la actualidad no existe un problema de oferta de Prácticos, los cálculos de cantidad de profesionales efectuados por esta Asociación, así lo avalan“.

Acerca de las especulaciones en torno que las tarifas de practicaje son muy altas en Chile, comparadas con otros países, Klenner manifiesta su total desacuerdo. “En el X Foro Latinoamericano de Prácticos, realizado en Montevideo entre el 29 de septiembre y 5 de Octubre recién pasado, se hizo una revisión de las tarifas que se cobran en Chile, llegando a la conclusión que son una de las más bajas del continente“.

Lo que tampoco se explicita cuando se habla de “tarifas de practicaje”, agrega, “es el desglose de lo que ella involucra, es decir, los costos por concepto de: remolcadores, amarradores, lanchas de servicio, lanchas de Práctico, Práctico, transporte, pago de servicios (SAG, PDI, ADUANA, AA.MM., otros cobros, etc.) y el porcentaje que cada uno de esos conceptos representa dentro de la tarifa. Eso debería estar claramente transparentado“, sostiene.

Por último, manifiesta que “no hay que pensar sólo en el costo del Servicio de Practicaje y Pilotaje como un commodity, sino en el valor que tiene, que puede ser inconmensurable“.

Por MundoMarítimo