Las tensiones internacionales empiezan a afectar a la seguridad del comercio marítimo

La cooperación de los países a través de diferentes organismos internacionales se está viendo debilitada por el aumento de las rivalidades a nivel mundial y regional.

El aumento de la debilidad de los países y de las rivalidades entre ellos podrían reducir en gran medida la demanda de transporte marítimo y contribuir a un aumento de las amenazas a esta industria, disminuyendo así su seguridad, según explican desde el Consejo Marítimo Internacional y del Báltico, Bimco.

Estados Unidos, garante durante mucho tiempo de un sistema multilateral, ha renunciado a este rol para centrarse en sus propios objetivos, y este aumento del proteccionismo está reduciendo el comercio, con lo que menos buques escalan en los puertos y se producen recortes.

A pesar de la proliferación de actores internacionales, entre los que se incluyen tanto compañías y ONGs, como grupos terroristas y criminales, los países siguen siendo los principales impulsores del desarrollo global.

Esto se debe a que son los que tienen una mayor influencia en los recursos humanos y financieros, según el estudio realizado por Risk Intelligence, que ha identificado algunos factores que contribuyen a su fragilidad y podrían afectar negativamente al comercio marítimo.

Un débil crecimiento de la economía supone una menor capacidad presupuestaria, mientras que las ideas nacionalistas e identitarias implican más fronteras y control de movimientos, y el cambio climático y la fragilidad de los países aumenta el flujo de refugiados.

Desafíos relacionados con la seguridad

Los diferentes gobiernos se enfrentan cada vez a más desafíos relacionados con su seguridad mientras sus recursos disponibles van disminuyendo. Es el caso de Nigeria, que podría reducir su capacidad naval justo cuando ha conseguido algunas mejoras que permitirían reducir el riesgo de secuestros de buques en el río Níger.

El tráfico de drogas procedentes de Afganistán también está afectando negativamente a los países del este de África, donde los grupos criminales están empezando a ocupar los espacios dejados por los diferentes Estados. Como resultado, la economía criminal está influyendo cada vez más en el funcionamiento de la economía legal.

Así, debido a los flujos de refugiados que generalmente impulsan este tipo de organizaciones, empieza a haber un mayor control en las fronteras. Esto puede tener consecuencias en la eficiencia del comercio marítimo y las operaciones de la cadena de suministro.

Además, la cooperación de los países a través de diferentes organismos internacionales se está viendo debilitada por el aumento de las rivalidades a nivel mundial y regional. Entre los actores más destacados se encuentra China, cada vez con más poder a nivel global, pero también otros países muy poderosos a nivel regional, como Rusia, Irán, Arabia Saudí o La India.

Guerras comerciales

Risk Intelligence advierte de que disminuirá la importancia de las normativas e instituciones internacionales, reduciéndose la capacidad de la comunidad global para resolver estos problemas. Las rivalidades a nivel regional seguirán aumentando, especialmente en Oriente Medio y el cuerno de África, pero también en Corea y el sur de China, lo que generará pequeñas guerras comerciales y otro tipo de amenazas.

Existe, por tanto, la posibilidad de que se cierren puntos de vital importancia, como el Estrecho de Ormuz o de Bab el-Mandeb. Si la seguridad sigue dominada por las rivalidades políticas, la capacidad de alcanzar consensos sobre los desafíos a nivel global también seguirá reduciéndose.

De este modo, aumentarán los costes de los países y disminuirá el crecimiento económico, ya que estos recursos tendrán que dedicarse a la gestión del conflicto. Se espera, en este sentido, un mayor control en las fronteras y flujos comerciales, que podrá apreciarse a partir de 2019.

Fuente : Cadena y Suministro