El sistema de arbitraje de la OMC, al borde del colapso por los vetos de EE.UU.

El Órgano de Apelación podría dejar de ser operativo a partir del 10 de diciembre en concreto.

El bloqueo estadounidense al Órgano de Apelación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la principal instancia de esta institución para resolver conflictos comerciales, amenaza con paralizar en tres semanas este sistema multilateral de resolución de disputas, sin que por el momento se perciba una solución en el horizonte.

El Órgano de Apelación, formado habitualmente por siete jueces y que desde 1995 tiene la última palabra en los conflictos que los 164 países miembros de la OMC someten al arbitrio del organismo, podría dejar de ser operativo a partir del 10 de diciembre en concreto.

Desde que Donald Trump llegó a la presidencia de Estados Unidos en 2017, Washington se ha negado sistemáticamente a aprobar la designación de nuevos jueces para ese órgano, por lo que en los últimos años no se han podido reemplazar las vacantes que han surgido conforme los magistrados se retiraban, y ya sólo quedan tres.

El 10 de diciembre termina el mandato máximo de ocho años para dos de los jueces que quedan (el indio Ujal Singh Bhatia y el estadounidense Thomas Graham), por lo que el órgano quedaría con sólo un miembro, la china Hong Zhao, y por lo tanto quedará paralizado, ya que se exige un mínimo de tres miembros para que pueda operar.

“Para el sistema de comercio mundial resulta muy grave dejar de contar con este mecanismo. El gran riesgo, como ya lo estamos viendo, es abrir la puerta a medidas unilaterales proteccionistas, en otras palabras, la ley de la jungla”, valoró para Efe el mexicano Ricardo Ramírez, que fue miembro del Órgano de Apelación hasta 2018.

Esa instancia se ha ocupado de un 70% de los casos que los estados miembros llevan ante la OMC, pero en los últimos tiempos, en parte por el descenso de sus jueces, está necesitando más tiempo para juzgar, y es frecuente que supere el plazo de 90 días en teoría fijado para dictar sentencia.

Estados Unidos lleva largo tiempo quejándose de la presunta politización de ese órgano, y aunque los anteriores gobiernos de los presidentes George W.Bush (2001-2009, republicano) y Barack Obama (009-2017, demócrata) ya expresaron sus dudas sobre su neutralidad y dificultaron el nombramiento de jueces, Trump ha llevado más allá el enfrentamiento con la OMC.

“Incluso si un demócrata llegara a la presidencia estadounidense el próximo año continuaría el problema, porque Estados Unidos, en los dos lados de su espectro político, ha abrigado recelos al actual sistema”, opinó el economista Joost Pauwelyn, codirector del Centro de Comercio e Integración Económica de Ginebra.

El Órgano de Resolución de Diferencias de la OMC (del que el Órgano de Apelación es última instancia) celebra mensualmente reuniones en las que los países miembros han intentado convencer a Washington de que retire su veto, ante lo que esa delegación ha respondido siempre con críticas al sistema sin ofrecer alternativas.

Detrás de la negativa estadounidense está el deseo de Trump de resolver siempre por medio del diálogo bilateral toda disputa comercial, un diálogo en el que suele adoptar estrategias más agresivas que las habituales en el multilateralismo, como ya se ha visto en sus roces comerciales con China, la Unión Europea (UE) o México.

El hecho de que la OMC fallara en octubre pasado a favor de EEUU en el conflicto Boeing-Airbus y le autorizara a sancionar a la UE con medidas de retorsión por un importe de US$ 7,500 millones no parece haber mejorado la imagen de Trump sobre el arbitraje multilateral en disputas comerciales.

En esta tesitura, los otros miembros de la OMC buscan desesperadamente alternativas al bloqueo de EEUU, caso de la Unión Europea, que ha negociado con otras economías, como Canadá o Noruega, establecer sistemas paralelos y temporales de arbitraje, aunque sólo para casos en que estén involucrados estos tres actores.

Frente a este tipo de salidas, el organismo con sede en Ginebra confía en que las negociaciones para desbloquear el problema, que encabeza el embajador neozelandés ante el mismo David Walker, den fruto a última hora, aunque por ahora reina el pesimismo.

“Es extremadamente poco probable que surja una solución antes del 10 de diciembre”, reconoce Pauwelyn, quien adelanta que la OMC podría optar por no exigir como hasta ahora que los jueces del Órgano de Apelación sean votados por unanimidad sino por mayoría, por lo que ningún país podría bloquearlo como ahora hace Estados Unidos.

“Pero esa ruta es cuestionable, casi una ‘opción nuclear’ en la que no veo mucho apoyo político”, reconoció.