El atraque de buques y sus incidentes

Comentarios del TT Club para mitigar los incidentes en el atraque de buques. Las maniobras, el amarre y el clima son factores determinantes.

Incidentes en el atraque de buques, comentarios del TT Club. -No es extraño que las cosas salgan mal en los procesos que atañen al atraque de los buques, particularmente en términos de maniobras y amarre en el área portuaria.

Las operaciones involucradas en el atraque de buques dependen en gran medida de la interacción humana y muchos incidentes tienen su raíz en este hecho. Cuando las cosas salen mal, pueden producirse daños en el barco en sí, en el muelle y en las grúas allí ubicadas, y existe la posibilidad de que se produzca contaminación y, quizás lo más preocupante, lesiones a la tripulación y al personal de tierra.

Las dos áreas clave más riesgosas son las maniobras de buques en el puerto y el proceso de amarre. La primera expone el barco a colisiones y roces, mientras que la segunda causa principalmente lesiones o muertes a la tripulación o al personal de la línea de amarre.

En la mayoría de las locaciones, para lograr el atraque seguro de un barco se deben involucrar los esfuerzos combinados del piloto y el capitán. Inevitablemente, las buenas comunicaciones y la comprensión mutua de las funciones de cada uno son fundamentales para la conducción segura del buque en aguas sujetas a pilotaje, integrando esencialmente al piloto en el equipo de gestión del puente.

El deber principal del piloto es proporcionar información precisa para garantizar una navegación segura, mientras que el capitán conserva la responsabilidad final de la seguridad del barco.

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Está demostrado que es probable que surjan incidentes en el atraque de buques  cuando el capitán es nuevo en el puerto y/o el piloto no tiene experiencia previa con el tamaño o el tipo de llamada del buque en el puerto. De ello se deduce que las autoridades portuarias y los pilotos deben asegurarse de contar con la capacitación, los sistemas y los procedimientos adecuados para dar servicio a las embarcaciones que manejarán.

Una falla del motor y/o del equipo de propulsión es una de las causas más comunes de colisiones y roces de buques. Por parte del barco, se deben implementar y seguir sistemas y procedimientos de mantenimiento adecuados, incluida la estricta adhesión al Sistema de gestión de seguridad del buque. Del mismo modo, las autoridades portuarias deben tener un número suficiente de remolcadores con la potencia necesaria para responder a las operaciones, especialmente teniendo en cuenta los requisitos cambiantes de los clientes, como ser los buques cada vez más grandes.

En muchos puertos, los bolardos de amarre pueden haber estado en su lugar y posiblemente sin control durante décadas. Actualmente no existe una norma internacional que garantice que los bolardos sean suficientes en número, calidad y capacidad, y que estén ubicados de manera adecuada para el tonelaje que probablemente se requiera en cada amarre. Puede ser apropiado obtener pruebas no destructivas para verificar la resistencia de los bolardos.

Las tecnologías emergentes que ofrecen sistemas de amarre al vacío y magnéticos pueden mejorar la seguridad portuaria y de los buques. Dichas tecnologías prescinden de las líneas de amarre y, por lo tanto, eliminan al personal en los buques y puertos de los riesgos inherentes al uso de líneas y cabrestantes. Las ventajas de seguridad pueden ser significativas, mientras que las consideraciones operativas y de infraestructura también pueden justificar su instalación.

Las operaciones tradicionales de amarre a bordo de las embarcaciones exponen a la tripulación a distintos peligros; necesitan estar completamente entrenados y familiarizados con el entorno físico. Un problema recurrente en los incidentes de amarre es que la gente de mar está parada en áreas expuestas a lesiones si las cuerdas se separan, a menudo debido a una  insuficiente capacitación.

En los muelles, es necesario contar con personal suficiente para amarrar el barco de manera segura y efectiva. Todo el personal de amarre debe estar capacitado y familiarizado con todas las zonas en el amarre y los peligros asociados con estas operaciones.

Factores climáticos
El clima adverso puede agregar riesgos significativos para un barco en un entorno portuario. El viento puede causar cambios inesperados de rumbo y margen de maniobra; el hecho de no compensar correctamente el viento durante el atraque es una causa frecuente de incidentes en la operación. El capitán y el piloto deben tener en cuenta el impacto de las condiciones del viento en sus cálculos, junto con las mareas, las corrientes y el oleaje, que también pueden afectar a un buque que se prepara para atracar o partir.

La mayoría de los puertos solo permiten atracar y desatracar cuando la velocidad del viento está por debajo de cierto nivel, generalmente entre 20 y 30 nudos, y también consideran la dirección del mismo, las mareas, las corrientes y el oleaje. Es común que los lugares particularmente susceptibles a tormentas tropicales o estacionales implementen procedimientos adicionales para enviar barcos al mar cuando se pronostica un clima severo.

La experiencia muestra que las condiciones climáticas desconocidas y erráticas son cada vez más frecuentes; como resultado, es una buena práctica que todos los puertos establezcan planes de emergencia apropiados. La disponibilidad de líneas de amarre adicionales o de remolcadores en espera es necesaria, pero puede ser difícil de implementar en condiciones adversas, cuando es considerable el riesgo de que las líneas de amarre de los barcos se rompan durante condiciones climáticas severas.

Superar restricciones
Desde el punto de vista operativo, tiene sentido que tanto los puertos/terminales como los barcos, tengan las grúas de muelle ubicadas de manera que puedan configurarse para funcionar sin demora. Sin embargo, mientras un barco atraca, el lugar más seguro para estacionar las grúas de muelle es lejos del muelle asignado. Esto generalmente es imposible debido a la longitud de los muelles y la ubicación de otras operaciones. Para la mayoría de los propósitos, el lugar menos arriesgado para estacionar las grúas de muelle durante el atraque de un barco es el centro del muelle previsto; esto mitiga la exposición a la proa y la popa, que tienen más probabilidades de impactar el muelle en caso de que se pierda el control del buque.

En resumen, las partes interesadas en ambos lados de la interfaz buque/puerto deben centrarse en sus propios problemas, pero además deben asegurarse que haya un avance efectivo en comunicaciones y planes continuos que les permitan trabajar juntos para gestionar la seguridad de las personas, los activos y el medioambiente.

Fuente : RMyF