Bimco rechaza la inclusión del transporte marítimo en el mercado europeo de derechos de emisiones

Este tipo de normas no supondrían un incentivo para que los propietarios de buques inviertan en tecnologías de reducción de emisiones.

La inclusión del transporte marítimo en el esquema de comercio de emisiones de la Unión Europea podría poner freno a las acciones globales de reducción de emisiones del CO2. Así lo ve David Loosley, secretario general de Bimco, que cree que de implementarse esta normativa, será más complicado alcanzar los objetivos en este ámbito.

En cualquier caso, ha pedido a la Unión Europea que siga trabajando con la Organización Marítima Internacional para conseguir un transporte global adecuadamente monitorizado cuando la tecnología necesaria esté disponible, para que toda la industria pueda operar con las mismas reglas de juego.

Además, desde el Consejo Marítimo Internacional y del Báltico recuerdan que cuando la Unión Europea quiso imponer unilateralmente su esquema de comercio de emisiones a las aerolíneas en 2012, tanto dentro como fuera del entorno comunitario, se encontró con la oposición de China, India y Estados Unidos.

En este caso, tratar de aplicar el sistema al transporte marítimo podría provocar reacciones similares. Teniendo en cuenta el clima político internacional de 2020, es más que probable que se encontrase con la oposición de sus socios comerciales.

Por otro lado, de acuerdo a un estudio realizado por ECSA e ICS sobre las implicaciones de aplicar el esquema de comercio de emisiones de la UE al transporte marítimo, en el caso del transporte aéreo las emisiones de los vuelos que cubre el sistema comunitario han aumentado un 26% desde 2012.

Por tanto, este tipo de normas no supondrían un incentivo para que los propietarios de buques inviertan en tecnologías de reducción de emisiones. En palabras de Loosley, cuando se construye un barco, no se sabe con qué frecuencia hará escala en los puertos de la UE en sus 25 años de vida: «Eso hace que sea imposible calcular si vale la pena una inversión en tecnología de reducción de carbono«.

Fondo de Investigación 

En este sentido, considera que un esquema de comercio de emisiones aplicado a la Unión Europea no cambiará la forma en que se construyen los barcos, sino que se convertirá en un impuesto que finalmente terminará en los consumidores.

La medida también podría afectar negativamente a las relaciones entre los Estados miembros de la OMI, reduciendo las probabilidades de implementar una norma global, lo que tendría un efecto mucho mayor.

De momento, Bimco aboga por poner en marcha un Fondo de Investigación Marítima Internacional para impulsar la innovación, a partir de las contribuciones obligatorias por el combustible utilizado en los buques. De este modo, se podrá invertir en la tecnología que los buques necesitan para reducir sus emisiones de carbono en un 50% de cara a 2050. 

Fuente : Cadena y Suministro